Nadie se despierta un martes por la mañana pensando: “Hoy tengo ganas de que me hackeen la cuenta de banco”. Y, sin embargo, nos pasa a todos, todo el tiempo, en pequeñas dosis.

Llevamos años escuchando los mismos consejos, que ya parecen los regaños de nuestra mamá cuando éramos niños: “lávate las manos”, “no hables con desconocidos”, “usa contraseñas seguras”. El problema es que ya nos cansamos de los tutoriales. Ya sabemos que no debemos usar el nombre de nuestra mascota seguido de "123" y tampoco el cumpleaños, pero lo seguimos haciendo.

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