Estados Unidos, el anfitrión más incómodo del Mundial 2026, recibe este domingo la final del torneo entre España y Argentina en el MetLife Stadium de East Rutherford, cerca de Nueva York. El presidente estadounidense Donald Trump, quien asumirá un rol protagónico al entregar el trofeo junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha sido el centro de múltiples polémicas durante la competencia.
La controversia más sonada surgió cuando Trump admitió públicamente haber llamado a Infantino para pedir que se anulara la cartulina roja mostrada al delantero estadounidense Folarin Balogun, lo que permitió al atacante disputar el partido de octavos de final contra Bélgica. Expertos en geopolítica del deporte han calificado esta acción como una "banalización de la corrupción" y una "valorización" de la influencia política en el fútbol.
Las prácticas discriminatorias también marcaron el torneo. El mejor árbitro africano de 2025, el somalí Omar Artan, fue rechazado a su llegada a Estados Unidos pese a contar con visado. El fotógrafo oficial de la selección iraquí también sufrió la misma situación. Más grave fue el caso de Iran, cuando una quincena de miembros del cuerpo técnico no obtuvo visado, obligando al Team Meli a instalarse en México y viajar con solo horas de anticipación para sus partidos.
La selección de Liberia canceló su participación en un amistoso ante el Minnesota United por problemas para obtener visas. Las relaciones con los países coanfitriones también están tensas: Trump ha amenazado con nuevos aranceles a Canadá y mantiene fricciones con México debido a su política migratoria.
De cara a Los Ángeles 2028, el panorama genera preocupación. Si la política migratoria ha afectado a un torneo de 48 equipos, las autoridades deberán evaluar el impacto en unos Juegos Olímpicos que reúnen a cerca de 11,200 deportistas de todo el mundo.
La presencia de Trump en la final no es nueva: el año pasado entregó el trofeo del Mundial de Clubes en el mismo estadio a los jugadores del Chelsea. Esta vez, el presidente llegará desde su campo de golf de Nueva Jersey, en un evento donde las tensiones diplomáticas amenazan con opacar el espectáculo deportivo.