El legislador morenista Félix Salgado no abandona sus aspiraciones políticas en Guerrero a pesar de que la dirigencia que preside Ariadna Montiel ya definió que no competirá por la gubernatura en los próximos procesos electorales. El Toro, como se le conoce, puso en marcha una estrategia territorial con giras por las principales ciudades de la entidad con el objetivo de presionar por un operativo cicatriz que le permita liderar las boletas locales como compensación por haber aceptado no gobernar el estado.
El caso de Guerrero es uno de los ejemplos más claros de lo que Claudia Sheinbaum buscaba evitar. Las medidas contra el nepotismo aplicadas internamente lograron descartar la posibilidad de que Salgado fosse candidato a gobernador, pero no extinguieron su poder territorial ni su influencia dentro de la Cuarta Transformación.
Ante esta situación, el senador lanzó un recorrido estatal que ya genera tensiones al interior del oficialismo porque diversos grupos analizan que detrás de estos actos hay presiones electorales.
Este fin de semana, por ejemplo, Salgado lideró una asamblea en Acapulco con el motivo de la defensa de la soberanía nacional en momentos de tensiones con Estados Unidos. Sin embargo, para los asistentes no pasó desapercibido que en el templete estuvo el secretario de Finanzas y Administración estatal, Ricardo Salinas Méndez, su preferido para la alcaldía de Acapulco.
Figuras importantes del Congreso local y de San Lázaro quedaron excluidas de dicho evento. El caso de Acapulco es particular porque a principios de año Sheinbaum negó tener a Salinas Méndez como favorito y demandó que la candidatura se defina mediante encuesta. Además, Salinas Méndez enfrenta polémicas y denuncias por uso de bienes de lujo.
En el puerto también aspiran a la candidatura los diputados federales Javier Taja, Yoloczin Domínguez e Irugami Perea.
Otro escenario de disputas es Chilpancingo, donde en 2024 ganó la oposición con Alejandro Arcos, quien fue asesinado días después de asumir. El puesto lo ocupa actualmente Gustavo Alarcón Herrera. Fuentes locales adelantaron que Salgado impulsaría a Jesús Eugenio Uriostegui García para 2027.
No son las únicas opciones del legislador. También busca quedarse con Iguala e Ixtapa Zihuatanejo. La primera está en manos del Partido Verde, lo que podría generar fricciones con los aliados, mientras que la ciudad costeña está controlada por la oposición.
Salgado no deja de presionar por cuotas de poder, estructura y territorio pensando en 2033, cuando podría competir finalmente por su gran anhelo: ser gobernador de Guerrero. El problema, advierten en la Cuarta Transformación, es que faltan muchos años y las tensiones pueden representar riesgos en 2027, cuando se viva la primera prueba electoral de la región.