La selección mexicana enfrenta nuevamente el riesgo de sanciones internacionales luego de que los aficionados presentes en el Estadio Azteca reprendieran el grito homofóbico durante el partido contra República Checa. El sonido se registró durante un saque de meta del portero Matej Kovar al minuto 10 del primer tiempo, según observations de enviados especiales. Esta situación coloca a México en peligro de nuevas multas tras las aplicadas anteriormente por la FIFA. Solo en junio, el tribunal disciplinario de dicho organismo confirmó dos sanciones económicas que superaron los 76,000 y 100,000 dólares respectivamente. La federación mexicana ha señalado que ha implementado "los mayores esfuerzos posibles para educar, prevenir y erradicar" estas manifestaciones discriminatorias.