El asesinato de Dafne Zapata Quintos, una adolescente de 13 años que murió durante un campamento de verano en la Academia Marina Doenitz en Tamaulipas, ha expuesto los graves problemas de seguridad y supervisión en las escuelas militarizadas de México.

La Secretaría de Educación Pública informó que no existe autorización para impartir educación básica bajo denominaciones militarizadas, militares o castrenses. Tras este caso, las autoridades educativas comenzaron una investigación sobre el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios de estos planteles.

Apenas cuatro días después del anuncio inicial, la SEP confirmó que estas escuelas son irregulares y ordenó la cancelación de registros, además de prohibir y clausurar definitivamente este tipo de instituciones. El secretario Mario Delgado Carrillo informó que para el 31 de agosto de 2026 deberá garantizarse que ninguna institución preste servicios educativos bajo denominaciones militarizadas.

Patricia Vázquez del Mercado, de Mexicanos Primero, consideró que la medida es superficial y que aborda solo la parte visible de un problema más profundo: la falta de supervisión de escuelas privadas y la garantía de seguridad para los estudiantes.

Por su parte, Paulina Amozurrutia, de Educación con Rumbo, señaló que la prohibición no ataca la raíz del problema y pidió un seguimiento más puntual de las metodologías educativas y los programas curriculares.

La primera academia militarizada privada en México fue fundada en diciembre de 1941. El caso de Dafne Zapata ha evidenciado patrones de abuso, falta de supervisión e impunidad en estas instituciones que operan sin la formación docente adecuada.

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